miércoles, noviembre 30, 2005

HUMALÁBITO

Parafraseando el apellido de nuestro posible (aunque no deseado) futuro presidente Humala, esto de vengarse del mandatario saliente a costa del pueblo se ha convertido en "un mal hábito". Ya lo dijo PERÚ21 ayer, que elegimos a Fujimori para castigar a Alan García, luego a Toledo para castigar a Fujimori y ahora lo haremos por Humala para castigar a Toledo y entonces, votaremos luego por Tongo para castigar a Humala. Esta tendencia parece ser un juego absurdo que cada vez sacrifica, de la peor manera, el tímido futuro de nuestro país. Un pueblo pujante pero todavía en manos de "la sacada de vuelta" y el "así nomás". Primero rajamos de la masacre zenofóbica de nuestros compatriotas en el extranjero y ahora, nosotros mismos, en nuestra tierra, entramos en el mismo jueguito racial que ya sabemos a dónde nos conduciría, caminando como las ratas posesas del Flautista de Hamelin, estupidizados por un discurso anacrónico que más valía tuviera en un film de corte épico cuando no dramatico.

El drama del Perú es el manejo del poder. Si lo manejamos nosotros o lo manejan otros. Esto no es cuestión de permitir que el viento lo decida. Se necesita inteligencia y mucha astucia para no caer en nefastas argucias mal intencionas. No olvidemos que el delincuente Montesinos es un ser inteligente que estuvo, si aún no lo está, al servicio del "lado oscuro". Luego caemos en el gastado tema del nacionalismo (muy bien expuesto por Gustavo Faverón en su
blog) que más parece el último cabo para sentirnos peruanos cuando no capaces. Mario Vargas Llosa, reconocido escritor y controversial hombre de política por su derrota ante el desconocido Fujimori y sus ideas liberales, al menos tuvo, en aquel entonces, un equipo de intelectuales con ideas plurales que, en todo caso, estábamos dispuestos a poner a prueba. Pero el "Full Metal Jacket" Humala, no tiene ni pies ni cabeza y lo peor, que la gente que está animada a votar por él, no sabe por qué lo haría, salvo por la identificación del color de piel y una cierta culpa con los supuestos olvidados, los pobres, que nunca dejarán de ser el caballito de batalla de todos los políticos. Alguna vez me pregunté si con Vargas Llosa el Perú hubiera tenido estos índices deprimentes de comprensión lectora, una amortajada Ley del Libro y Ley de Cine inoperante, por decir lo menos. Quizás hubieran vuelto algunos premios nacionales, como los de antaño, de poesía y narrativa. Quizás y sólo quizás. En todo caso, el sacrificio de algunas instituciones públicas, puestas sólo para cebar pánfilos, por otras más acorde con el desarrollo cultural del país (¡es que la cultura también es un negocio!) hubiera puesto algo de equilibrio, aunque ya sabemos que la gente prefiere un plato de frijoles barato a un libro en las manos y eso es normal, pero no definitivo. ¿Qué se leería en la época de Humala? ¿Tendríamos neuronas para pensar en leer cuando todo no sea más que pensar en fugarse del país? Pensar que se le exige a los editores que ante todo sean buenos lectores, ¿qué se le podría decir a una persona que con un fusil y una balloneta desea hacerse oír y ahora, inexplicablemente, pareciera no necesitar del hierro para hacerlo? ¿Qué se le podría decir?
Ante la inesperada (no sé si incomprensible) aceptación de Humala ante la ciudadanía electoral, pues está segundo por encima de muchos tradicionales contendores, no deja de ser propio que barajemos opciones de alianzas y enrocamientos. Lourdes Flores, que, como sabemos, estaría dispuesta a pactar con Alan y con los fujimoristas, "dato escondido", pues en política también se aplican usos de espías : "no puedo decírtelo porque sino luego tendría que matarte", nos hace vislumbrar un lúgubre gobierno de la mano de los Humala, los apristas y los fujimoristas. Alibabá y los no sé cuántos ladrones, a sus anchas no en una cueva escondida, sino en Palacio. Aunque todavía la mesa no está servida, y los cocineros andan de cacería, ya adivinamos el menú, porque si bien las viandas tendrían nombres distintos, la receta es la misma desde los tiempos de mi abuela. Provecho y en todo caso, vayan por un antiácido.




3 Comments:

Blogger Magda said...

Si tu vieras como andan las cosas acá... Alianzas sucias, muy sucias. La verdad que me harta, no se hasta cuando el mismo hueso con distinto dueño...

Muchos saludos

martes, 06 diciembre, 2005  
Blogger Oscar Pita-Grandi said...

Ahora se están armando las alianzas sospechosas. Ya nadie sabe a dónde arrimarse, la verdad, por estos lares hay más desconcierto que esperanza de cambio.

martes, 06 diciembre, 2005  
Blogger Christopher said...

Cuando te refieres a Humala como el "posible próximo presidente", se me paran los pelos de punta. Ya casi lo veo, parece una realidad.

No hay duda que el repunte de este personajillo en las encuestas, es una muestra más que seguimos siendo un país adolescente.
Saludos,

lunes, 12 diciembre, 2005  

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